Itxastresna
Itxastresna, una exposición de tablas de surf.
Itxastresna es una exposición de tablas de surf. De las tablas que allá por los años 1970-1978 Patxi Oliden, oriotarra, ideó, formó, conformó, construyó y que para muchos de nosotros quedan como segundo plano de antiguas fotografías en blanco y negro en alguna playa, con el rastrillo y el cubo en la mano. Evidentemente, itxastresna 1970-1978 habla de Surf, de formas, de shape, de fibras, de cálculos, de indagación sobre hidrodinámica, flotabilidad, de inventos, ingenio, compromiso. Habla de escuela de formación profesional, de profesores. Habla de Orio y el espacio interior de los objetos.
Durante el paseo que el visitante haga a la sala de la Sala de Actividades recorrerá en pocas pinceladas -esbozos casi-, el caldo de cultivo, el contexto en el que las tablas Itxastresna vieron la luz. El lugar, el instrumental, las plantillas, el foam, los dibujos...y, finalmente, las tablas. Hemos recogido algunas de las que durante años se pudieron ver en nuestras costas. Y las hemos devuelto a su lugar de origen. A reencontrarse con su nacimiento. Con el entorno que durantes su tiempo de gestación sirvieron para crearlas.
Pero sobre todo el resto de la cosas, es una exposición de una persona; una personalidad como la de Patxi Oliden. Intentamos reflejar y enseñar una forma de hacer, de pensar. Para entenderlo es importante escuchar a Patxi y fijarse en sus manos. Habla y las mueve a mucha velocidad. Es curioso cómo al poco tiempo de hacer este ejercicio empiezas a entender más de él. Patxi Oliden mueve sus manos cumpliendo una promesa. La de hacer; que el tiempo sea un continente. Patxi compone música, habla de remo, conoce el remo; habla de física, de manualidades. Sabe de micología y mitología. Habla del Euskera y de su mal uso en los medios de comunicación. Habla de Orio y de holandeses en la ría. Y también de Surf. Dice que nunca ha surfeado en su vida, que le daba mucha envidia, pero que empezó a hacer tablas un poco mayor. Que una de sus primeras tablas la vio hace mucho tiempo y que quiso hacer una igual. Que después de muchos experimentos, de intentos más o menos fallidos, de máquinas remodeladas, consiguió lo que quería.
Que las tablas de surf llegaran a todos. Que los chavales del pueblo pudieran tener tablas que sus padres pudieran comprar. Fue de lo más difícil. Por eso Patxi vendió en mano la mayoría de las que hizo. Las vendía en su taller. Recién hechas. Patxi puede explicar durante años todo lo que ideó, cómo pensó cada uno de los problemas que le planteaban las tablas, y por qué los solucionó de ésta y no otra manera. Pero lo cierto es que Patxi, si no le preguntas, es raro que te hable del pasado como tiempos mejores. Hay que instigarle a que eche marcha atrás y recapitule. Sigue moviendo sus manos mientras cuenta, recita, compone su música, mientras hace experimentos con setas, y esporas. Pero siempre habla en presente. En ahora.
Patxi tiene entres sus libros uno en japonés. Está guardado, pero a mano.
¿Patxi? - le preguntas.
¡Está escrito en japonés!
- Sí. Claro que sí. Japonés. Pero no lo cojas así que se lee del otro lado. ¿Oye - continúa - te han dicho alguna vez que pareces un seminarista?